El sueño de cualquier surfeta que se precie es el de poder surfear cuando te de la gana. Siempre perfecto, siempre a la hora que quieras, siempre donde quieras. Dado que eso no existe, una panda de tarados se ha buscado la manera más parecida de hacer todo lo anterior… sin mar. Genial. Simplemente genial.
Surf. Respeto por la naturaleza. Diseño muy cuidado. Estupendas bandas sonoras. Concienciación y activismo social.
Todo esto es lo que puedes encontrar en películas como Shelter, Thicker than water o Sliding Liberia, por poner unos ejemplos. Películas creadas por Woodshed Films, también conocida como The Moonshine Conspiracy, una cooperativa en la que los hermanos Malloy, Jack Johnson y unos cuantos surfistas, artistas, productores y directores, comparten una manera de ver la vida que alguno por ahí debería, por lo menos, estudiar.
Surfear en Gaza puede resultar muy complicado. Primero porque, a causa del embargo que sufre por parte de Israel, el conseguir una tabla puede ser casi imposible. De hecho, Dorian “Doc” Paskowitz (leyenda del surf de cerca de 90 años), viajó desde California para llevar 15 tablas a esa gente de Gaza que había visto una vez en una foto de Los Angeles Times. “Recorrí 12.000 millas, medio mundo, para traer estas tablas. ¿Vas a hacer fracasar a un viejo judío?“, tuvo que decirle el señor Paskowitz al guardia fronterizo israelí para lograr que le dejara cruzar al otro lado. Y segundo porque, como dice un surfista en el trailer del documental God Went Surfing With The Devil:
“Nosotros surfeamos… y está la frontera. Si la cruzas, los isrelíes te disparan”
Hay un tópico bastante extendido entre la gente del surf que dice que el surfista es alguien “especial”. Una persona que vive en comunión con la naturaleza, que siente el océano… una especie de asceta místico con rastas, para entendernos.
El caso es que, aunque puede que haya alguno por ahí que se parezca a esta descripción, lo que me suelo encontrar en el agua se parece más a lo del vídeo de arriba. De hecho os voy a transcribir aquí una conversación que tuve el “placer” de escuchar el sábado pasado mientras estaba en el agua:
Surfer one: “Buah, has visto lo de Haití. Qué pasada.” Surfer two: “Sí tío. Además, por lo que he oído, con la movida del terremoto ese salían unas olas de puta madre.” Surfer one: “¿Sí? Buah, no me digas.” Surfer two: “Sí tío. Y eso en el Caribe. O sea, que ya te puedes imaginar… El agua calentita…“
Llegado a este punto de la conversación, el exceso de sangre que se me fue acumulando en la cabeza hizo imposible el entender el resto del razonamiento de este par de individuos. Lo único que espero es que sus deseos se cumplan y logren estar la próxima vez en el agua en el epicentro de un terremoto. Lo deseo casi tanto como ellos.
Hace un tiempo leí una entrevista a una joven promesa del surf patrio (no recuerdo quién era, lo siento) en el que le preguntaban sobre su ídolo en el surf y contestaba que cualquiera que estuviera en el agua con más de 40 años. Me pareció una respuesta cojonuda y que comparto totalmente. Por eso me ha sacado una sonrisa el ver al señor Freitas de 77 años surfeando y disfrutando de la vida.
Para el que no lo sepa, Big Wednesday es una de las pelis míticas del mundo del surf. Tan mítica como coñazo. Bueno puntualizo, coñazo las partes en las que no salen surfeando porque cuando sí lo hacen es espectacular. Y sí, uno de los protas es El Gran Héroe Americano…
En fin, a lo que iba. El hecho es que yo pensaba que el cartel oficial era éste. No sé todavía bien cómo he llegado a esta otra versión pero me ha encantado. Tiene un estilo Saul Bass que me ha sorprendido. No sé quién es el autor así que si alguno de vosotros lo conoce, que lo diga.