¿Qué puedo decir? Ayer lo ví y me quedé alucinando. Tanto es así que he decidido dedicarle un post. Enciende los altavoces, si tienes cascos mejor, y disfruta de esta pieza audiovisual a cargo de AntiVj de la que tienes más info aquí.
Céleste Boursier-Mougenot es un artista francés al que le gusta investigar sobre el apartado “acústico” de la vida diaria. Tiene una buena colección de obras sonoras de lo más peculiar pero ha sido ésta en particular la que me ha dejado una sonrisa en la cara. Ver a un buen puñado de pájaros (éstos en concreto) dándole caña a una guitarra eléctrica con un palito cuál Jimi Hendrix en sus buenos tiempos, no tiene precio.
Durante una temporada estuve encontrándome la imagen que ves arriba en multitud de blogs. De hecho si no la puse aquí fue porque ya estaba cansado de verla. Pero jaté tú, que me entero en Metafilter que su autor, William Lamson, tiene más “obras” dignas de ver. No del mismo palo, pero para no perdérselas.
No sé muy bien cómo definir lo que hace pero sí te puedo recomendar que le eches un ojo a esto, esto y esto. El resto, a gusto del consumidor. Yo me lo he visto todo y me he pegado una panzá de reír. Claro que no sé si es lo que pretendía…
Cómo reconforta el ver que la gente se rompe la cabeza para intentar hacer cosillas diferentes. El imaginarme su cerebro echando humo para conseguir sacar a la luz algo distinto, me emociona.
Uno de estos casos es el del proyecto Touched Echo del artista alemán Markus Kison. Traduzco de manera algo suigeneris de su web:
Los visitantes de Brühl’s Terrace (Dresde, Alemania) son llevados atrás en el tiempo hasta la noche del terrible bombardeo aéreo del 13 de febrero de 1945. Éstos se meten en la piel de la gente que se tapaba los oídos para mitigar el estruendo de las explosiones. Inclinándose sobre la barandilla, el sonido de los aviones y las explosiones es transmitida directamente a sus oídos a través de sus brazos.
Lo mejor que podéis hacer es ver el vídeo porque de verdad que merece la pena.