
La Publicidad nos importa a muchos. Por eso, en Autocontrol anunciantes, agencias y medios trabajamos por una buena publicidad: una publicidad veraz, legal, honesta y leal.
Así se presenta Autocontrol. Una asociación destinada a velar porque haya una publicidad responsable. Y, quitando que “veraz” y “publicidad” no me pegan en la misma frase, es cierto que este tipo de iniciativas son necesaria ya que la publicidad tiene una responsabilidad social grande. Pero claro, y ahora viene el pataleo que esperabais, ¿qué pasa con el resto de las cosas que asoman por la tele?
Me refiero a los telediarios con sus partes de muertos y sus “noticias” de sucesos. Puro morbo al servicio de los comensales a la hora del almuerzo. Me refiero a los programas de cotilleo en los que lo más bonito que se puede decir del prójimo es que es un poco puta o un borracho. Me refiero a las cadenas tipo MTV con sus programas seca-cerebros… No sé, la verdad es que estoy un poco cansado de que todo el mundo se fije el objetivo de controlar la publicidad y de encumbrarla como ejemplo de todo mal que hay en la sociedad. A una agencia de publicidad le puede caer encima tanto la gente de Autocontrol, como el observatorio de la publicidad no sexista autonómica de turno o la de la protección de la infancia y hacer de una campaña cualquiera pasto de las llamas. En un tris además. Pero luego está el doble rasero que hace que un niño, un adolescente o un adulto leído y culto sepa a pies juntillas que Rudolph Van Bolas enseña la minga en sus vacaciones veraniegas en Puerto Banús, por ejemplo.
En fin, como decían Extremoduro: “o todos a la veeeeez, o todos o ninguno“.
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