Javier Riera


Javier Riera demuestra que para ser un artista no hace falta ser un bohemio soñador con una vida desordenada. Se puede ser perfectamente cuadriculado y te pueden incluso gustar las matemáticas. Eso sí, es necesario mezclarlo con algo orgánico para que el resultado, a pesar de tantas líneas rectas y ángulos, sea totalmente redondo.